Imox significa esencia. El lado izquierdo,
la parte sutil del ser humano, la sensibilidad, lo inusual, lo excéntrico, el
lagarto o cocodrilo de los ríos. Es ésta la energía que manifiesta la parte
oculta o interna del ser humano, los poderes dormidos. representa también la
"locura", lo inusual, lo que rompe con lo stablecido. Imox representa el espacio
interior de la mente, la interconexión de las ideas, es la fuerza que mantiene
la unidad de las ideas, la fuerza mental.... En este espacio encontrarás de todo un poco... De aquí y de allá....más de allá que de aquí.


El Hierofante

por Liz Greene

La carta del Hierofante retrata una extraña figura, un Centauro, con el torso, los brazos y la cabeza de un hombre y el cuerpo de un caballo. Su larga cabellera de color castaño, su barba y su rostro afable, de hombre maduro, sugiere un sacerdote o un profesor. En su mano izquierda tiene un rollo que contiene sabiduría escrita. Su mano derecha está levantada haciendo el gesto de bendecir. A ambos lados, tiene una columna de piedra. Detrás de él, se puede observar la roca áspera de la cueva que es a la vez su hogar y su templo. Una luz se derrama sobre su cabeza coronada desde una apertura circular en el muro de la cueva.
La cueva que es el templo de Quirón es una formación natural de la tierra, no es un lugar de culto hecho por el hombre, ya que solo se puede considerar válido si se aplica la enseñanza espiritual en la vida física ordinaria.
Las dos columnas son las columnas de la antecámara del conocimiento por la que el discípulo entra a recibir la enseñanza de Quirón.
El rollo que lleva el Centauro es el rollo de la ley, la palabra escrita que a través de la revelación comunica la voluntad divina.
Aquí encontramos a Quirón, rey de los Centauros, el que cura, el sacerdote y el maestro sabio de todos los héroes jóvenes de la mitología. El nacimiento de Quirón fue también muy misterioso, porque nació de la unión de Ixión, hijo de Ares, el dios de la guerra, y de una nube que Zeus formó con la apariencia de su esposa Hera, para evitar que Ixión hiciera el amor con la diosa en persona. El centauro fue educado por Apolo, el dios-sol, y Artemisa, la diosa-luna, y a causa de su gran sabiduría y espiritualidad fue elegido rey de los Centauros y se le asignó la tarea de inculcar en los jóvenes príncipes griegos de las casas nobles los valores espirituales y el respeto a la ley divina que necesitaban, antes incluso de aprender el arte de gobernar y el manejo de las armas.
Quirón era también un gran curandero, y conocía los secretos de las hierbas y la ciencia de las plantas. Pero era incapaz de curarse a si mismo. Un día, su amigo, el héroe Hércules, le visitó en su cueva después de matar a la monstruosa Hidra con sus nueve cabezas venenosas, Hércules rozó accidentalmente al Centauro en el muslo con una de las flechas que habían sido mojadas en la sangre del monstruo.
Esa sangre era un venenno mortal, y el caso es que Quirón no pudo sacarse el veneno de la herida. Como era inmortal, no podía morir, y de ese modo se vio obligado a vivir sufriendo, renunciando a toda la felicidad del mundo y dedicando su tiempo a la enseñanza de la sabiduría espiritual.
A nivel interior, Quirón, el Hierofante, es una imagen de esa parte de nosotros que se eleva hacia el espíritu, con el fin de comprender qué es lo que Dios quiere de nosotros. El es el maestro espiritual interior, el sacerdote que establece un vínculo entre la conciencia ordinaria del mundo y el conocimiento intuitivo de la ley de Dios.
Mientras que el mundo de Perséfone, la Suma Sacerdotisa, es oscuro y escurridizo, y no puede ser comprendido por el intelecto, el mundo de Quirón puede ser aclarado e interpretado por la mente. La antigua palabra que se usaba para el sacerdote, pontifex, quiere decir “constructor de puentes” porque la labor del sacerdote, dentro y fuera de nosotros, es la de servir como un padre espiritual, estableciendo una relación entre el hombre y Dios y aclarando la naturaleza de las leyes según las cuales hemos de vivir para estar en amistad con Dios. Las leyes del Emperador, que encarnaban el principio del padre en la tierra, están relacionadas con el comportamiento correcto dentro de este mundo. En cambio, las leyes del Hierofante se refieren al comportamiento correcto a los ojos de Dios.
Sin embargo Quirón no simboliza ningún sistema religioso ortodoxo. Es una criatura silvestre, medio hombre y medio animal, y su templo no está hecho por el hombre, mas bien es una cueva en la montaña. Por eso la ley espiritual que transmite no es un hecho colectivo derivado en un dogma, sino un hecho individual que solo se puede encontrar entrando en contacto con el sacerdote interior.
Por eso cada persona experimenta a Dios de forma diferente, y nosotros llegamos a nuestro propio entendimiento espiritual según la relación particular que tengamos con lo que “Dios” pueda significar realmente.
La lesión de Quirón le convierte en el Curandero Herido, el que, a través de su propio sufrimiento, puede comprender y apreciar el sufrimiento de los demás y puede, por lo tanto, ver más lejos y más alto que los que tienen la vida resuelta. Por eso Quirón el Hierofante, representa una parte herida de nosotros mismos, donde algún problema insoluble, alguna limitación, nos hace más hondos y compasivos, mientras que de otra manera hubiéramos sido superficiales y hubiéramos dicho algún tópico sobre la bondad, sin ningún sentido real de lo que eso significa.
El verdadero sacerdote está abierto al sufrimiento del mundo y a su ansia, porque él mismo sufre.
La imagen de Quirón nos recuerda el valor de esas limitaciones insuperables, de esas heridas que tenemos dentro, que, aunque puedan hacernos padecer en nuestra vida normal, sin embargo, nos cuestionan y nos abren el camino hacia un mayor entendimiento de las leyes más altas de la vida.
Esta paradoja es sugerida por el mismo Centauro, porque al ser medio dios y medio caballo participa a la vez de los instintos y del espíritu, y tiene una dualidad que forma parte de nuestra condición humana.
Nosotros no somos ni del todo animales ni del todo divinos, sino una mezcla de ambas cosas, y tenemos que aprender a vivir con ambas.
Fuera de esta mezcla llega la sabiduría del Centauro, que participa a la vez del conocimiento de Dios y del conocimiento de la ley natural: Dios manifestándose en el mundo de la forma.

A nivel adivinatorio, Quirón, el Hierofante, cuando aparece al echar las cartas, significa que el individuo va a empezar a buscar activamente respuestas de tipo filosófico. Eso puede surgir como el estudio de una determinada filosofía o sistema de fe, o como una profunda misión hacia la búsqueda de un sentido en la vida.
El Hierofante puede aparecer como un psicoanalista, un psicoterapeuta, un sacerdote o un guía espiritual en nuestra vida exterior, al que acudimos para recibir consuelo y ayuda. Por eso el Loco sale de su descubrimiento del mundo subterráneo y de los poderes ocultos del subconsciente en busca de respuestas a su propio enigma y al significado de su vida.
Cuando encuentra al Hierofante, encuentra esa parte de si mismo que puede empezar a formular y expresar una filosofía personal, una visión individual del espíritu, que le guíe en cuanto deje atrás su niñez y se arriesgue en los desafíos de la vida.

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